Instagram

martes, 1 de mayo de 2012

Un trocito. Paso a paso.


Y de nuevo un día más, tuvo ese sentimiento. Como le pasaba desde hace dos semanas. Ya no sabía la razón exacta, si es que la había. Ya no sabía como parar aquello, si es que se podía. Ya andaba sin mirar, sin escuchar, como si realmente ella no estuviera ahí. Realmente, ella ya no estaba allí. 
Era principios de Mayo.
     -¿No lo entiendes? Estoy harta.
    +Pero tienes que tranquilizarte. No debes ponerte así.
    -¿Cómo quieres que me ponga? Si hago lo que hago, es porque no puedo más. Se acabó eso de fingir, no soy de piedra, ¿sabes? 
    +Si supiera qué decirte, cómo ayudarte, ¿sabes que lo haría, verdad?
    -Sí, supongo que sí. Al menos, eso es lo que me han dicho todos hasta ahora.

Otra vez discutiendo. Otra vez con ese carácter que la diferencia de los demás. Otra vez no puede reprimirse, algo común en estos últimos días. Pero en otro sitio, en otro lugar, algo ocurre, algo diferente.

Entonces llega el flashback de hace un año.
     -Cariño, ¿todo listo? Nos tenemos que ir ya.
     +¡Siiiií!- gritó Dana- No es mi culpa que nos hayamos retrasado.
     -Bueno, sabes que sí lo es- le dijo entre risas.
     +Anda, calla. Ayúdame con las maletas.
Los dos, enamorados, ilusionados, se iban de vacaciones. Por fin, llevaban esperándolo meses y meses. Pero ninguno de los dos sabría que pasaría allí, en un pequeño lugar de Londres.

Regresó a la realidad rápido, ya que si seguía recordando, le caería una lágrima por su mejilla, ahora colorada. Y se dió cuenta de que él seguía ahí, obervándola, y entendiendo absolutamente todo. Sólo podía darle algo tan simple como el sexo, pero a pesar de todo, él siempre permanecía allí. Ella pensaba que era tierno por su parte, así que como una noche más, se sumieron entre las sábanas. Él, deseándola cada día más. Ella, dejándose llevar, aunque obviamente, como hasta ahora. Sin ganas, sin deseo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario