"¿Por qué todo empieza y acaba con tanta facilidad? ¿Por qué no hay ganas de construir, de seguir adelante, de renunciar, de ser fuertes?"
Mirándolo desde otro punto de vista, ya no lo creo así. Si algo se tiene que acabar, se acabará, pero eso no significa el fin de todo, más bien es el comienzo de algo nuevo. Y todos sabemos que lo nuevo se agarra con más fuerza, incluso intentamos no soltarlo. Lo nuevo siempre viene bien, nos consigue alegrar los días, apreciar lo bonito, los detalles pequeños pero importantes.
Si algo se va de nuestro lado, o simplemente ya no nos funciona, quitémoslo, todo tiene su tiempo, y el tiempo pasa y caduca, y con ello todo tipo de relaciones u objetos. Relaciones amorosas, relaciones afectivas, de amistad, las relaciones profesionales, todo.
Nos preocupamos cada vez que perdemos algo, y nos encerramos en eso. Mirémoslo desde otra perspectiva.
Como dice mi querido amigo Pablo Coelho en su libro "El Aleph":
"Cuando estamos ante una pérdida, no sirve de nada recuperar lo que ya se fue; es mejor aprovechar el gran espacio abierto y rellenarlo con algo nuevo. Teóricamente, toda pérdida es por nuestro bien."
Nada más que añadir.
