Se estaba encontrando a sí misma. Estaba empezando a decantarse por ciertos gustos, ciertos estilos, cierta música e incluso ciertos sueños. Jamás pensó en esas cosas antes, se encontraba más fuera que dentro. Normalmente, perdida entre sus pensamientos, sus deseos, sus ganas de querer comerse el mundo. Pero, ¿sabéis? El tiempo pasaba. Y con él, sus esperanzas. Crecía, y sentía que no podía hacer nada, atascada allí, quería liberarse, gritar, incluso llegar a volar. Hace meses, se dijo: "éste será mi gran año, lo será". Todo iba bien, que digo, más que bien. Pero llegaban semanas en las que no conseguía sonreír, y lo intentaba, pero su cuerpo luchaba contra ella. Contra su voluntad, como si estuviera cansado. Tantas acumulaciones no era bueno, y ella lo sabía. ¿Qué haría ahora? Lo único que pedía era que todo lo bueno permaneciese, aunque con esa extraña capacidad suya, temía. Esa que siempre lograba apartarla de lo que más quería, esa que lograba hacer daño. Qué injusto, se decía. Siempre que lo conseguía, se esfumaba sin más.
Como un mago haciendo magia. La diferencia es que ella no quería hacer magia, quería ser ella misma.
No dejéis que eso ocurra, el tiempo pasa, y no se detiene por nadie.

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