Instagram

sábado, 26 de mayo de 2012

Secretos que uno guarda.


Y qué caro es el tiempo que me pone contra la pared. 
Perdona si digo que quiero seguir siendo lo de ayer, un niño sin miedo que regala su cariño, no sabe por qué.

domingo, 20 de mayo de 2012

Lágrima de los domingos.

-¡Camarero! Una ración de su música favorita, y un poco de sonrisas llenas de su embriagador aroma al número 15 de esa calle, por favor.



 



viernes, 18 de mayo de 2012

MN



Así que tú dirás si quieres crecer. 


Tú también lo prometiste.


Una palabra que me pueda convencer.


Lunas llenas por delante.


Lo has olvidado, la vida crece entre los matices.


Volar sin alas, volar sin aire y seguir sintiendo.


Y aunque lo quiera esconder, ya no puedo hacerlo.


Cuando se juntan dos ríos, se hace fuerte la corriente.


Hace enteras las mitades y las pega para mí.
Solo entiende lo que dices, si lo dices sin palabras.

domingo, 13 de mayo de 2012

Te dolerá pero no volverá, será un dolor fugaz.


Somos lo que el tiempo deja.
Me ha prohibido sentir el amor, pero tú lo estás llenando.
¿Y si todo sale mal? El infinito ya se encargará, vivir siempre implica arriesgar.
Ajustar la realidad, sintonizar nuestra felicidad.

Aunque me canse, y vengan miles de días grises.


Sólo una palabra para arruinarle el día: Domingo. Los odiaba, eran días deprimentes. En los que reinaba un ambiente de melancolía, tristeza e incluso añoranza. No había ganas de poner los pies en el suelo y levantar la cabeza de su almohada, esa que la poseía y tenía el poder de retenerla un poco más en su cama. Lo único apetecible era estar tumbada en el sofá de terciopelo amarillo, acompañada de los cojines verdes con esos volantes tan cómodos. Poner la televisión, escoger una película, y pasarse las 24 horas de ese domingo así, sin hacer nada. Ya todo lo demás lo haría mañana, pero es que los domingos, los domingos no servían para nada. Aunque si se despertara con él a su lado, si se tumbara en el sofá con él abrazándola, si compartieran esa película intercambiando besos, entonces ya no sería un domingo más. Sería el mejor domingo de todos. Entonces querría que fuera domingos todos los días.
¿Cómo una persona puede cambiarte el día, no? No todas. Simplemente, él sí.

viernes, 11 de mayo de 2012

Esta es la parte de mí que tú nunca te llevarás.

Se estaba encontrando a sí misma. Estaba empezando a decantarse por ciertos gustos, ciertos estilos, cierta música e incluso ciertos sueños. Jamás pensó en esas cosas antes, se encontraba más fuera que dentro. Normalmente, perdida entre sus pensamientos, sus deseos, sus ganas de querer comerse el mundo. Pero, ¿sabéis? El tiempo pasaba. Y con él, sus esperanzas. Crecía, y sentía que no podía hacer nada, atascada allí, quería liberarse, gritar, incluso llegar a volar. Hace meses, se dijo: "éste será mi gran año, lo será". Todo iba bien, que digo, más que bien. Pero llegaban semanas en las que no conseguía sonreír, y lo intentaba, pero su cuerpo luchaba contra ella. Contra su voluntad, como si estuviera cansado. Tantas acumulaciones no era bueno, y ella lo sabía. ¿Qué haría ahora? Lo único que pedía era que todo lo bueno permaneciese, aunque con esa extraña capacidad suya, temía. Esa que siempre lograba apartarla de lo que más quería, esa que lograba hacer daño. Qué injusto, se decía. Siempre que lo conseguía, se esfumaba sin más.
Como un mago haciendo magia. La diferencia es que ella no quería hacer magia, quería ser ella misma.



No dejéis que eso ocurra, el tiempo pasa, y no se detiene por nadie.

domingo, 6 de mayo de 2012

C.

Esto tiene un comienzo. Aquel día que la vi, y lo comprendí todo. Y lo que me queda por entender, por aceptar, por pedir perdón, e incluso por perdonar. No fue un día en concreto, fueron sucesos, verdades, realidades difíciles, momentos. De cualquier tipo, no creo que haya ninguno que no haya ocurrido. Pero, ella, con su fuerza, con su voluntad, con su perseverancia, y con todo el amor que puede dar, lo ha hecho. Bien o mal, perfecto o no, lo ha intentado. Lo que ella no sabe, lo que no le he dicho aún, es que es lo mejor que tengo en mi vida. Lo que hace que siga teniendo una ilusión en mis peores momentos, por lo que intento levantarme cada día, que yo lo haga bien o no es otra cosa, pero que lo intento, no lo dudéis. Lo ORGULLOSA que estoy de ella. Lo ha dado todo y más por nosotras. Sé que muchas veces, demasiadas tal vez, no he entendido el por qué, no he sabido valorarlo, y aún me cuesta, pero luego reflexiono y me queda un poco todo más claro. Lo siento, a ti, sí que me permito el lujo de decirte estas palabras que significan tanto: perdón. No soy perfecta, ni lo mejor que hayas podido esperar, pero en quererte, créeme, que en quererte NO ME GANA NADIE. No lo demostraré, no lo parecerá. Es mi forma de ser, supongo. Pero no lo pongas en duda jamás. Daría todo por ti, haría todo por ti, te debo mi vida a ti, y sólo a ti. Soy lo que soy, simplemente por ti. 
Hoy es simplemente un día más. Un día más de TODO lo que te mereces, porque te mereces cada uno de los días, todas las sonrisas del mundo, toda la felicidad, todo lo bueno. Y siento no poder dártela. Pero esto no va de lamentaciones. Lo agradecida que estoy me supera, nada, absolutamente nada expresa con exactitud todo lo que te agradezco, todo lo que te quiero.
Porque con tu cariño o sin él, ese que a veces me falta, un abrazo, una caricia... No importa, porque sé que estás ahí. Lo noto.


Ni todas las palabras del mundo, ni un simple blog, ni el mayor de los regalos puede expresar esto. Nada se le acerca. 

Esto tiene un comienzo, sí. Pero nadie ha dicho nada de un final. Y cuando lo haya, te prometo que será un buen final, un gran final. A pesar de no creer en las promesas, a pesar de no creer en los "para siempre" te prometo todo esto, te prometo que estaré ahí para el resto de tu vida y la mía, porque eso solo puede acabar así. 
Has sido, eres y serás una madre, un padre, una amiga para mí. Lo has sido TODO.
Aunque nadie haya hablado de perfección, eso no existe.


Todo saldrá bien, todo pasará. Pero mientras tanto, sonríe. Nosotras lo necesitamos, te necesitamos.
No son buenos días, ni para ti, ni para mí, yo ya no soy esa niña pequeña. Ahora todo lo veo diferente, y ya no sé que estoy haciendo, pero no importa, sonríamos juntas, y así todo irá mejor.


Te quiero muchísimo mamá, hasta tal punto de sentir las lágrimas en mi cara. 




martes, 1 de mayo de 2012

Un trocito. Paso a paso.


Y de nuevo un día más, tuvo ese sentimiento. Como le pasaba desde hace dos semanas. Ya no sabía la razón exacta, si es que la había. Ya no sabía como parar aquello, si es que se podía. Ya andaba sin mirar, sin escuchar, como si realmente ella no estuviera ahí. Realmente, ella ya no estaba allí. 
Era principios de Mayo.
     -¿No lo entiendes? Estoy harta.
    +Pero tienes que tranquilizarte. No debes ponerte así.
    -¿Cómo quieres que me ponga? Si hago lo que hago, es porque no puedo más. Se acabó eso de fingir, no soy de piedra, ¿sabes? 
    +Si supiera qué decirte, cómo ayudarte, ¿sabes que lo haría, verdad?
    -Sí, supongo que sí. Al menos, eso es lo que me han dicho todos hasta ahora.

Otra vez discutiendo. Otra vez con ese carácter que la diferencia de los demás. Otra vez no puede reprimirse, algo común en estos últimos días. Pero en otro sitio, en otro lugar, algo ocurre, algo diferente.

Entonces llega el flashback de hace un año.
     -Cariño, ¿todo listo? Nos tenemos que ir ya.
     +¡Siiiií!- gritó Dana- No es mi culpa que nos hayamos retrasado.
     -Bueno, sabes que sí lo es- le dijo entre risas.
     +Anda, calla. Ayúdame con las maletas.
Los dos, enamorados, ilusionados, se iban de vacaciones. Por fin, llevaban esperándolo meses y meses. Pero ninguno de los dos sabría que pasaría allí, en un pequeño lugar de Londres.

Regresó a la realidad rápido, ya que si seguía recordando, le caería una lágrima por su mejilla, ahora colorada. Y se dió cuenta de que él seguía ahí, obervándola, y entendiendo absolutamente todo. Sólo podía darle algo tan simple como el sexo, pero a pesar de todo, él siempre permanecía allí. Ella pensaba que era tierno por su parte, así que como una noche más, se sumieron entre las sábanas. Él, deseándola cada día más. Ella, dejándose llevar, aunque obviamente, como hasta ahora. Sin ganas, sin deseo.