Escribir me relaja, me hace soltar todos esos sentimientos acumulados dentro de mí. Me liberaba a través de las palabras y conseguía decir todo aquello que por mi boca no lograba escupir.
Creo que encontré la razón; y es que simplemente he dejado de aferrarme a los textos, he dejado de esconderme tras las páginas, y simplemente he decidido vivir.
He decidido sonreír y ser feliz, disfrutar de lo que la vida me ofrece cada día. Y es que he encontrado quién me aporta felicidad, y qué es lo que de verdad necesito en mi vida. Mis amigos, mi familia, mi ahijada, yo misma me aporto alegría y confianza cada día.
Y es por eso que ya no escribo, es por eso que este blog tiene telarañas, y no podría haber otra magnífica razón.
Así que sólo puedo dar las gracias. A este espacio por haberme escuchado tantas veces, por haber estado ahí, aunque por el momento no te necesito, sé que tú no me fallarás y aquí estarás cuando lo precise.
-¿Qué es estar vivo? -me preguntó.
-Estar vivo es... Dar vida -se respondió a si mismo-. Dar vida a los que te rodean. Cualquier cosa que dé vida está viva, recuérdalo.
Si tú me dices ven, lo dejo todo, pero dime ven.
Albert Espinosa

