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jueves, 28 de junio de 2012

TGDT

Me drogué con promesas y he dormido en dos coches. 
Aunque tú no lo entiendas, nunca escribo el remite en el sobre, por no dejar mis huellas.


Al llegar la mañana, no me dí ni cuenta de que ya nunca estabas.

Cartas.


Bello Durmiente:

Creo que debido a mi incapacidad de retenerte, estoy aquí, ahora, sin ti. Cada día recuerdo algo nuevo, una sonrisa olvidada, un beso inesperado, una caricia escondida. Todo me sabe a ti. Y qué amargo sabor, una mezcla entre primavera y otoño, quién sabe si te vuelva a ver algún día. Aún recuerdo aquel día, el de la carta interior, recuerdo ese y los posteriores. Recuerdo tu cansancio, tu mirada perdida, tus palabras no dichas. 

Creía en ti, y aún lo hago, desde la distancia de todo este tiempo, en el que ya van tres cartas, no he dejado de pensarte, de extrañarte. Ven, y abrázame. Ven, y bésame bajo la luz de la luna. Ven, y tócame casi sin rozar mi piel. Ven, y miénteme, miénteme mirándome a los ojos,  miénteme y dime que me quieres.

Deberías estar sonriendo, sonriendo sin parar. Confío en que lo estés haciendo, ya lo sabes, nada mejor que verte sonreír, que sentir que hay algo que te haga hacerlo, siempre lo hay.

Incluso el más absurdo juego, hace que sonríamos, o lloremos.


No me olvides bello durmiente, nunca, recuérdame aunque te vayas.

Atentamente, ella.

jueves, 21 de junio de 2012

Pillow.


Como me temía, ella me preguntó por ti. 
     
      -No va a volver- le respondí.

Sumida en su silencio, se quedó dormida. Una noche más, me libro de sus preguntas sin respuestas, o mejor dicho, respuestas complicadas. Me acerqué, la olí, la besé y una vez más cerré los ojos con un último pensamiento. Ella esté donde esté, sea la hora que sea, está ahí para escuchar mis más profundos deseos, o sueños, me escucha reír, y sobre todo, seca mis lágrimas que nadie más ve.

Siempre me sentí diferente.


Las miradas cómplices, y las caricias entre ellos no eran más que estúpidos reflejos para sentenciar lo que una vez llegó a pasar, lo que llegó a ser. El tiempo te puede jugar una muy mala pasada, cómo llega de inesperado, se marcha sin previo aviso, y no puedes hacer absolutamente nada al respecto. Quedarte quieta ahí, mirando, sin poder mover un ápice de tu cuerpo para detenerlo. "¿Detener el qué?" se pregunta. Una única posible respuesta: el tiempo. Ese que te da los maravillosos recuerdos del pasado, y que a su vez te borra las espectativas del futuro. Irónico, contradictorio, tal vez como tú.

lunes, 11 de junio de 2012

SR


Y hoy es un día de esos grises, con noches infelices
en las que duelen más las cicatrices,
y te das cuenta que hasta el tiempo es un tirano,
porque se escapa corriendo igual que el agua entre las manos.


no nos acordamos que el tiempo sigue corriendo
como aquella amapola que ignora seguir creciendo.

viernes, 1 de junio de 2012

Te estaba esperando.


Bienvenido seas, querido Junio.

Un trocito más.

Principios de Junio.
Entonces cayó. Era él, su aura lúcida, la que la hace estremecerse cada vez que pasa a su lado. Algo tiene. Esa mirada con sus ojos marrones y sus pestañas que sobresalen un poco más que de costumbre. Esa bonita sonrisa, perfecta en su imperfección. Y esos labios gruesos y carnosos. Tiene ganas de probarlos, perderse en ellos hasta dejarlos sin sabor. Pero entonces recordó ese sentimiento y esas palabras.
       
        -Para siempre.
       -Cuánto quieras.
       -Ya dije que para siempre.
       -Entonces será así.

Y ahí estaba ella, sin él y una promesa menos. Una más de tantas palabras dichas que fueron arrastradas hacia quién sabe dónde. Pero no por eso se iba a detener, dentro de ella estaba despertándose eso que había guardado durante un año entero. Con repentina alegría, sonrió y siguió caminando.