Una palabra: insomnio. Tan simple como ocho letras, pero tan molestas como un mosquito resonando en la oreja. Ya puede haber pasado un fin de semana catastrófico, haber trabajado hasta tarde y estar físicamente y mentalmente agotada, que ella está ahí para amargarle la existencia. Qué rabia. A veces, simplemente las cosas suceden porque sí, pero desde mi punto de vista, todo, y digo todo, hasta el más mínimo evento insignificante como encontrarse al vecino saliendo por el portal, pasa por algo. Y esto, es lo que a ella le da fuerzas. Le da fuerzas para pensar que aquel hombre que la hizo sonreír esa tarde, era porque lo necesitaba, que aquella reprimenda le tenía que enseñar una lección, e incluso que aquella amiga estuviese precisamente en el momento indicado.
Algo que intento grabarme en la cabeza, es que tanto las personas como los sucesos ocurren por y para algo. Las personas, la familia, los amigos, los compañeros, las relaciones, te dejan un trocito de ellos. Ya sea para aprender de ellos, para que ellos aprendan de ti, para dejarte experiencias buenas o no tan buenas, para enseñarte, para dejarte recuerdos imborrables, indiferentemente de que sean buenos o malos. Las cosas no pasan porque sí, hay que dejarlas que transcurran y dejarse llevar. No se puede evitar lo inevitable, y además pregunto ¿para qué evitarlo? Tarde o temprano, de una manera u otra, ese "algo" que lo maneja todo, hará que ocurra.
Puede que simplemente esté divagando un poco, o que, en realidad, esté dejando salir mis sentimientos de la mejor manera que sé: escribiendo. Pero lo que sí sé, es que me he hecho una promesa (esas que tanto odio) a mí misma, y que la voy a cumplir.
No dejaré que nada ni nadie estropee eso, y si no es hoy mi mejor día, ni mi mejor semana, ni mi mejor mes; será mañana mi mejor día, mi mejor semana y mi mejor mes.

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