La madre habló, y ahora le toca a la tía.
Qué decir para que lo entiendan. Yo no sé lo que es mirar a los ojos a un hijo, no lo sé, pero si que sé que el amor de familia surge tan rápido que ni te das cuenta, que ese amor será para toda la vida, y ese es el único 'SIEMPRE' que le pongo a mi vida porque sé que será el que 'NUNCA' me va a fallar. Podrán romperme el corazón, podrá traicionarme un amigo, pero jamás mi familia me va a dejar sola, y eso lo han demostrado hasta el día de hoy. Y ahora esa pequeña, ese bichito, forma parte de esta familia.
Dejando a un lado las críticas hacia mi hermana de gente que no tiene ni la menor idea, dejando a un lado que este no era el mejor momento para ampliar la familia, dejando a un lado lo mucho que nos sorprendió y que al principio no lo asimilamos y dejando a un lado todos los comentarios dichos, NADA se compara al ver con mis propios ojos a Naiara por primera vez. Podrán decir misa, podrán juzgarla pero realmente los únicos que tienen el derecho son sus padres, y más bien, aquí estamos, con una bebé en casa y una sonrisa de oreja a oreja.
Lo único que puedo decir con seguridad y certeza es que esta bebé ha llegado a nosotros porque tenía que hacerlo, tiene un lugar y una misión en este mundo. Ha venido para sanar nuestras vidas, para curarnos de todo lo sufrido, para darnos felicidad tanto a mí, como a mi madre, como a su propia madre, mi hermana. Sé que va a llenar todos los huecos vacíos y que nos va a dar un motivo y una ilusión para seguir adelante y seguir luchando. Nos va a cambiar y nos ha cambiado ya la vida. Esa muchachita nos va a convertir en mejores personas y obviamente le daremos todo lo que se merece, mucho amor, muchas alegrías y una familia donde refugiarse.
El 7 de Julio estuve en el hospital desde las siete de la tarde. No me creía que ya fuese a ser tía, mi cerebro no era capaz de aceptarlo... Y entonces a las tres y media de la madrugada sale mi madre y dice que ya está, ahí está la bebé. Lo único que fui capaz de hacer al entrar en aquella habitación y ver a Naiara acostada encima de su madre fue llorar. Llorar y no pude parar, ni decir nada, sólo que era preciosa. Lloraba de felicidad, de alegría, me había conquistado nada más verla, y señores, eso es amor, el verdadero amor.
Sólo puedo añadir que le doy gracias a lo que sea que allá arriba haya hecho esto, llámenlo como quieran, pero le debo muchísimo.
GRACIAS por hacerme sonreír de nuevo, porque si ahora quiero seguir pa' lante no tiene otro nombre si no Naiara.



No hay comentarios:
Publicar un comentario